La interacción en redes sociales incrementa la indignación moral y futura radicalización
- Rony Valdivia
- 16 sept 2021
- 2 Min. de lectura

Foto de Charlotte May en Pexels
En una reciente investigación, publicada en Science Advance, muestra cómo las redes sociales incitan a expresar indignación moral a lo largo del tiempo. La investigación estuvo a cargo de William Brady, psicólogo social computacional; la psicóloga Molly J. Crockett, ambos de la Universidad de Yale, así como Killian Mcloughlin y Tuan Doan.
Para llevar a cabo la investigación se empleó la red social de Twitter, en la que se tomó los tweets sobre usuarios ‘políticamente comprometidos’ (primer estudio), y aquellos sobre un incidente de maltrato de pasajeros (segundo estudio). En ambos casos se tomaron a 3669 usuarios que interactuaron sobre los hechos.
"La indignación moral tuvo su origen social beneficioso porque en pequeñas comunidades servía para prevenir daños futuros y promover la solidaridad grupal".
Crockett explica que la indignación moral tuvo su origen social beneficioso porque en pequeñas comunidades servía para prevenir daños futuros y promover la solidaridad grupal; sin embargo, en las comunidades masivas creadas por Internet y las redes sociales, la indignación moral se convierte sobre todo en un instrumento de venganzas personales. Según William Brady «Los incentivos de las redes sociales están cambiando el tono de nuestras conversaciones políticas en línea».
Para llevar a cabo la investigación se desarrolló el programa de Clasificador de indignación digital (DOC) gracias al aprendizaje automático supervisado; este programa de computadora tomó tres criterios de calificación en su selección de indignación moral: (1) en respuesta a una violación de la moral personal; (2) respuesta con sentimiento de ira, desprecio y disgusto; (3) incluir algún tipo de culpar a personas, eventos, cosas o querer castigarlos.
Crockett, afirma que «las recompensas de las redes sociales crean ciclos de retroalimentación positiva que exacerban la indignación», por lo que el estudio no llega a concluir si el incremento de la indignación moral es buena o mala, pero sí aclara que resulta una fuerza positiva en la sociedad destacando las malas acciones y haciendo que las personas rindan cuentas.




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